tanto tanto

 
afortunados aquellos a quienes le tocó luchar contra  dragones el trono del mal las tormentas de sangre y no tuvieron como nosotros que soportar

día a día la conjura de los necios el pan de los ladrones la  chapa del mediocre

benditos y logrados los que hallaron un altar salvaje la persecución el odio fresco

y no debieron avergonzar se de tanto lumpen

tanta vacilación de hipócrita

tanta clínica de animales grandes y pequeños

tanto cotillón de barrio

tanta memoria traicionada

y apenas le ha quedado a uno

el miedo que llevan

la ofrenda de la envidia

el vapor de sus ruiditos

(luciérnagas en frasco

perritos de comedia)

 

qué pena estos años

y la certeza del después

(la corrida de ratas

el canje de mascaritas

la falsificación)

en fin

ya saben

tanto tanto.