no faltaron piernas
faltó el paisaje
la lenta montaña invisible
que aún crece entre orgullosas nubes de abismo y conjuras
el camino era liso como un grito
el sol se demoraba
pero sí
hallaron la casa
el anfitrión de sombras
detrás de las ventanas comentan la vestidura de los ángeles
rompen su pan junto a los grillos
mientras duermen
la luz nace gigantes.