Una concejal del Partido Popular de Asuntos Sociales de un Ayuntamiento de España ha dimitido porque atropelló a una anciana con una tasa de alcohol que triplicaba la admitida por la ley. Ese Ayuntamiento realizaba una campaña sobre los peligros de conducir bebido y tal vez esa concejal ha querido demostrar las consecuencias de esa manera irresponsable de llevar un coche con un ejemplo real. Una organizadora de acontecimientos del mismo partido conservador de un Ayuntamiento distinto sirvió zumo del Banco de Alimentos a los periodistas invitados a un desayuno, un zumo destinado a familias de pocos recursos económicos.También ha dimitido esta señora, tras asegurar que se trataba de un error que podía tener cualquiera. Parece una manera de ahorrar, pues pertenece al partido en el Gobierno que recorta y ajusta por todos los lados. Por fin, una tercera mujer, médico de urgencias en un ambulatorio andaluz, realizaba su trabajo con una tasa de alcohol casi cuatro veces más de la permitida para conducir. Los pacientes que acudieron a urgencias ya advirtieron que su estado no era normal, pero saltaron las alarmas y se denunció a la policía cuando intentó aplicar anestesia en el ojo a uno de ellos. Si la conductora y la médico se hubiesen tomado zumo del Banco de Alimentos en lugar de alcohol, se habrían evitado problemas. Esos zumos no sientan bien ni mal al cuerpo, pues son refrescos, pero no causan mareos ni trastornos de la mente que hay que evitar cuando se cumple con una obligación.