Tiempo y puntillismo: una historia de ayer para contarla hoy

Entrevista

Hablar hoy de los estilos pictóricos de la historia del arte, advierte de cierta lejanía en el tiempo que, a la altura del siglo XXI, y luego de haber transitado por ismos y aptitudes artísticas, nos hace repensar el arte y la producción creadora actual.¿Será necesario hoy expresarse plásticamente a partir de un estilo? ¿El arte se estancó al punto de no poder ir más allá de su propia nariz?

Lo cierto es que las concepciones renovadoras han fluctuado siempre a partir de un eje fundamental: el artista, demiurgo de la creación; tormenta que arremete y crea, o simplemente calla en el desespero por canalizar las tensiones que se agolpan. Es él quien despliega las energías, atando el tiempo a las causas, exteriorizando pensamientos.

El tiempo, subyugador del Hombre desde siempre, no escapa a la visión de Liusan Cabrera Almaguer (Manatí, Las Tunas, Cuba, 1976), artista que expone por primera vez en la Casa Iberoamericana de la Décima, de esta ciudad tunera. El puntillismo, su arma fundamental; el tiempo, tema que articula visiones terrenales. ¿El tiempo y el puntillismo como pretexto? No lo sabemos, pero sus obras rebosan oficio y preocupaciones, que sorprenden al espectador.

En Las Tunas los artistas de la plástica pintan alejados de los estilos de la historia del arte. Sin embargo, tú eres el único que lo hace, pero desde el puntillismo. ¿Por qué el puntillismo?

Antes de matricular en la Academia de Artes Plásticas siempre tuve un interés por los impresionistas y los postimpresionistas. Cuando estaba realizando los estudios de segundo año me interesé mucho más por el neoimpresionismo al conocer la obra de George Seurat, el precursor del puntillismo en Francia; además de esa onda de pinceladas yuxtapuestas, de colores sin mezclar, uno al lado del otro para crear ilusión óptica.

Ese juego intelectual de los primeros practicantes fue el que me llevó a concebir una obra consecuente con este movimiento pictórico. Mi interés no es llegar a hacer lo que realizaron ellos, sino tratarlo desde mi punto de vista y con una óptica diferente, no cambiando el método, pero sí algunos procedimientos a la hora de pintar, de llevarla a mi contemporaneidad plástica. Eso es lo que he tratado de hacer.

Trato de ser yo, de poner lo que pienso buscando otras estimulaciones dentro de las artes plásticas en general; pero sí me gusta mucho valerme del puntillismo, usar colores puros, mezclarlos, ponerlos uno al lado del otro…

Te vales del puntillismo para expresarte, en cambio los temas son cotidianos, y no advierten de una complejidad conceptual.

Sí. Me interesan mucho los temas cotidianos; nunca he tratado de hacer una obra que sea muy difícil de comprender al espectador. No trato de llegar a un público selecto, sino a todas las personas, sea un niño, un anciano… El interés fundamental es plasmar en la tela, las cosas que creo y pienso; me gusta mucho la cotidianidad porque ahí nos estamos reflejando nosotros mismos. Es el hombre tal como es.

Para mí es importante poder reflejarme, porque no solo me reflejo yo, también se pueden ver reflejadas otras personas a la hora de enfrentarse a la obra de arte desde el punto de vista perceptivo.

Sin embargo, aparejada a esa cotidianidad percibimos cierta preocupación por el tiempo. ¿Podrías hablarme de esto?

Mira, el tiempo es una preocupación que ha existido en la humanidad desde que el hombre tuvo plena conciencia de los cambios climáticos que ocurrían a su alrededor. Al principio, el tiempo no siempre fue una preocupación para el hombre; pero ya una vez que empezaron a desear cosas, a querer más, entonces se sintieron preocupados por el tiempo. Por el tiempo y el espacio en que vivían.

El tema fundamental de estos trabajos que están expuestos, es el ser y el tiempo como tema, pero bueno, lo que más enmarca la obra desde el punto de vista visual, es el reloj. ¿Por qué el reloj? Bueno, pues, el reloj es un objeto que es omnipresente, que está en la vida humana, y es el que realmente nos mide el tiempo.

Existen almanaques, no sé, otras cosas; por ejemplo yo pudiera poner algo envejecido y me da el tiempo, pero en realidad no es ese mi propósito, sino más bien llegar a algo que fácilmente motive al espectador, y ese elemento es el reloj. Todos vivimos mirando el reloj, todos pensamos en ese reloj, en ese tiempo que nos queda, en ese tiempo que queremos hacer cosas…

Te acercas al tiempo no solo desde el reloj, sino también a partir de la historia del arte universal, con obras de artistas legitimados, pero trabajados por ti a partir del puntillismo…

La historia del arte es importante porque me da el tiempo marcado desde una época hasta nuestros días. La tomo porque, bueno, sin historia no se puede hacer nada, siempre hay que volver una y otra vez a la historia…

La historia es un tiempo que ya pasó y, por tanto …

…precisamente es un tiempo que pasó, y entonces escojo algunos artistas de los que me gusta manipular un poco su obra, pero no la hago tal y como es, no me interesa reproducirla, sino ponerle algunas cosas, codificarlas a mi manera. Lo fundamental es que partiendo de la historia del arte, yo marco un tiempo determinado hasta llegar a la contemporaneidad, a nuestros días.

Es por eso la importancia de la historia el arte, y bueno el tiempo aquí se percibe a la hora del tratamiento técnico de las texturas, que en este caso empleo una textura visual y táctil al mismo tiempo; puedes observar la rugosidad de la pincelada, las manchas, en fin todo.

Manipulas obras de artistas reconocidos del arte universal, y entre ellos al español Bartolomé Esteban Murillo, ¿por qué Murillo?

Tomo a Murillo porque pinta a los niños, además hace uso magistralmente del color, de la forma, y entonces refleja la cotidianidad de su época partiendo de esos niños. Yo trato de irme un poco por ahí, de buscar lo que está aconteciendo actualmente con el mismo tema de los niños, solo que él –Murillo-, desde su punto de vista y yo desde el mío.

Por eso vas a ver en esta exposición que hay una reproducción de una obra de Murillo donde aparecen dos niños, pero un poco actualizado por el tratamiento quizás de la pincelada, el color. También en esta muestra hay otros cuadros de niños, pero que sí están completamente contemporaneizados, porque es lo que está pasando actualmente, es el niño cubano, ese niño feliz, alegre, desprejuiciado, que juega sin problemas.

En la exposición tienes una obra que se llama Esto es una señal en la que aparece la imagen de Jesucristo. Es indudable la fuerza conceptual que encierra este símbolo en un cualquier contexto donde se sitúe. Entonces, ¿cómo ajustas esta iconografía al discurso que propones?

El Cristo lo retomo, ya que como todo el mundo sabe, él marcó pautas en la humanidad. Nació en el siglo cero, y a partir de él se empezó a contar. Tiene una carga simbólica muy fuerte, él llega y marca un tiempo en la historia, en la vida del hombre, y al llegar nos muestra esa salvación, el camino a recorrer; él es el tiempo, el reloj a seguir que observamos detenidamente para ver qué hacemos y qué debemos hacer. Por eso tomo el Cristo, porque marcó una época y nos dice hasta dónde debemos recorrer ese camino.

El tiempo a su paso hiere , es un autorretrato que ha llamado la atención del público.

Sí, esta obra es un autorretrato, y como dice su título, el tiempo a su paso hiere, o mata nuestros apasionamientos. Simboliza al hombre como eje central del universo, pero en este caso como es mi persona, encarna a este hombre que es el centro de la obra de arte, donde el tiempo fluye con él, y viceversa.

A la vez está levitando en un espacio donde no existe nada, todo es un pensamiento tumultuoso, no hay búsqueda de cosas, y se muestra desnudo no para destacar la parte sexual, sino por lo psicológico del ser humano. La denudez parte de que no existe una industria, es el hombre tal como es, libre de elementos industriales, ese hombre puro que está observándolo todo, que está ahí, como en un trono, viendo todo lo que gira a su alrededor.

El extremo del falo está conectado al reloj. El hombre se nutre de tiempo, y es generador de tiempo…