Sin moverme construyo columnas,
me río, miro el paisaje.
La obra propia pierde el reflejo:
Destiñen mis ojos:
Hasta enceguecerme.
Me siento a los pies de un árbol,
miro los míos.
Petrificados, sin tierra, sin dedos.
Mis ramas sueñan en el piso,
recogiendo insectos.