No quiero calificar con saña la gestión del sumo dirigente de ERC con relación a ETA. Sin embargo, no puedo creer que él solo tomase una decisión de tan alta responsabilidad. Supongo que alguien más estará involucrado en semejante barbaridad. Pero, en uno u otro supuesto, se trata de una actitud fascista ya que la dirección en pleno del partido es ajena, o parece serlo, a tan monstruosa determinación.
En los artículos que he ido remitiendo a Letras Hispanas he manifestado, y me ratifico en ello, que no puede existir ningún partido nacionalista de izquierdas. Las auténticas izquierdas proyectan su política, aunque defiendan a su propio país, en la dirección mundial que demanda su credo. ERC, per se, queda identificada de este modo como un partido segregacionista y, por lo tanto, enemigo de la unidad de los pueblos. Pero ésta es otra cuestión, como digo, ya denunciada en anteriores artículos. Ahora, centrémonos en el despropósito de Carod Rovira.
Yo, como muchos miles de españoles: de Catalunya, de Euskadi, de Andalucía y de toda la nación, luché en su día (que el tiempo los transformó en años) por las libertades democráticas. Lo hicimos con la ilusión de derrocar la dictadura que nos tenía oprimidos durante cerca de cuarenta años. Defendíamos la diversidad cultural de España, siendo conscientes la mayoría de los comprometidos en tamaña empresa de que nuestro país era -sigue siéndolo- un Estado plurinacional. No pensábamos en la desmembración de España, sino en su unidad. Ahora se aprecia el desmedido egoísmo de ERC, que se ha estado valiendo del esfuerzo que pusimos quienes batallamos contra Franco y su régimen, para avanzar en su idea separatista y traicionar la voluntad del pueblo catalán que, se diga lo que se diga, está mayoritariamente unido a España.
Todavía nos falta saber cuál ha de ser la reacción de ERC. Depende de su actitud el que la mayoría de los españoles le declaremos la guerra democrática a dicho partido que, aun siendo separatista, lo ampara nuestra Constitución para que, por los medios democráticos a su alcance, pueda defender sus ideas. Sería lamentable (yo por nada del mundo lo deseo) que a ERC le sucediese lo que a Batasuna.
Las consecuencias políticas y económicas, derivadas de la actitud de Carod, no pueden ser alagüeñas. Tenemos las elecciones a la vuelta de la esquina. Lo que hubiera podido suponer un triunfo electoral de la izquierda, puede muy bien convertirse en, por lo menos, cuatro años más de gobierno del PP. Que Dios nos pille confesados.
¿Ignoraba Carod Rovira los resultados de su gestión «solitaria»? Pero a él y a su partido qué más les da que ganen unos u otros. Lo fundamental para sus aspiraciones es salirse con la suya. No lo conseguirán, eso está claro. Sin embargo, y esto es lo más tristemente peligroso (mucho más que lo que pueda suponer ganar o perder las derechas o las izquierdas), Catalunya puede sufrir una tremenda convulsión, cuyas consecuencias desconocemos. De momento, existe el riesgo de una radicalización nacionalista más. Ésa ha sido, a mi juicio, la jugada.
César Rubio (Augustus).