Grandes y extensos campos arañados
Por las garras de cortantes arados
Empujados, tirados, y arrastrados
Por decrépitos bueyes agotados
Que soterran sus ya frágiles huesos
Entre aquellos terrones vastos, gruesos…
Del yugo y de las bridas andan presos
Soportando tantos y tantos pesos
Mañanas y tardes llenas de soles,
Junto a campos de gualdos girasoles
Junto a campos de verdosos frijoles
Con sus característicos colores
Con sus característicos olores
Con (sus) característicos ruiseñores