ELLOS

Caminaban de un lado a otro… sin verme, a excepción de algunos que se inclinaban para recoger algo del piso. Otros incluso me pisaron, maldiciendo el que me encontrara en medio de su camino.  De repente, uno de ellos me miró fijo a los ojos y me cogió entre sus manos. Se fijó en algunos detalles de mi cuerpo, sonrió y me guardó en su maleta.


Luego de un rato, volvió a abrir la valija, me sacó con mucho apuro mientras me mostraba emocionado a otras personas diciendo:  “Su rostro, miren los detalles, les aseguro que no me equivoco”… “Algunos arreglos en la vestimenta bastarán”… “Tiene una pierna rota, habrá que arreglársela, pero eso no es problema”.


Me mantuvieron durante un largo tiempo desnudo, diciendo que me iban a hacer una nueva ropa. Cuando me arreglaron la pierna el dolor fue intenso, pero sobreviví.


Ahora estoy en una exhibición, limpio y vestido con mi nuevo atuendo. La vidriera en que me encuentro tienen un cartel que dice:


“Ejemplar único de la raza humana, varón y en edad de apareamiento”.


Es probable que mañana alguno de ellos me compre, es realmente muy difícil encontrar un humano en estos días.


Ray   Respall   Rojas
17 años
CUBA