Había una vez un duendecito ,todo verde que vivía en la cúpula de un gran teatro.
Siempre llevaba consigo un laúd.
¡Cómo era él?……
Era tierno ,buen o, poeta y músico.
Tenía un gusto especial ,se encantaba cuando veía a los niñitos durmiendo. No sabía contar cuentos..pero sí…tocar el laúd.
Tocaba dulcísimas canciones de cuna ,algunas veces, también cantaba..
Un día entró en una casa nueva, empezó a recorrerla para saber si había niñitos . de pronto, escuchó un gran ruido, horrible…
GuauuuuuuuGuauuuu.!!!!!!!!!!
Un perro enorme corría hacia él
Se asustó mucho mucho, pero ,pudo esconderse en un zapatito.
El perro, furioso y muy enojado ladraba cada vez más GUAUUUUUU
GUUUUUUUAAAUUUU!!!!!!!
El duendecito ,tomó fuerzas ,sacó el laúd y comentó a cantarle con voz temblorosa:
“Estas son las mañanitas
que cantaba el Rey David
a las muchachas bonitas….
te las cantamos a ti:
Despierta ,mi bien,,,despierta
Mirá que ya amaneció..
Ya los pajaritos cantan…..
La luna ya se escondióoooo”
El perro escuchaba embelesado, apoyó el hocico en el zapatito y se durmió…