Selección de poemas de José Miguel Rodriguez Ortiz

Desde el corazón (enero 2005)




Se desborda el amor por mi sonrisa


me descubro y no lo puedo evitar.


Se esboza en mi alegría tu alegría,


tus besos y tu andar.


 


Haberte visto es lo mejor del día


es energía, es carga, es voluntad,


felicidad a pulso, en demasía


o quizás ganas de vivir, no más.


 


Te conviertes en el único motivo


sincero y puro que me hace despertar,


tú y tu risa que enamora mis oídos


y me obliga a volar.


 


Te has convertido


en mucho más de lo que eras,


y eres todo a lo que muchas


aspiran sin cesar,


pero ellas solo desean y desean,


mientras tú coges lo que quieres,


sin siquiera preguntar.


 


Para mañana (2003)
 


Cuando nada funcione, y todo esté agotado,


y no nos quede nada porque todo se ha ido


y nada ha regresado, y la vida es inútil


porque estamos desnudos y tenemos miedo


de morir encallados en tierra de nadie,


solo dame un beso y un apretón de manos


y si eso no funciona, al menos para darte:


el aliento perdido, la confianza olvidada,


la esperanza marchita que perdiste en la vida


entonces, solo entonces, cuando no sientas nada


y mi beso no sirva, será cuando descubras


que solo hay dos respuestas:


o ha cesado mi amor o es que tú no me amas.


 


Invierno (2004)
 


Tengo los labios secos de este frío


cruento e inevitable que me invade,


inevitable es el tiempo cuando pasa


mientras tu boca mojada no ha llegado.


 


Tengo la piel blanca, y marchitada


el alma está de palabras y sonrisas,


árida esta mi piel de tus caricias


y de tus manos, inefables, que me incitan.


 


Tengo el rostro inmóvil, y fecundos


son estos días de soledad y viento,


de lecturas incesantes, y es el tiempo


la única esperanza a mi tristeza.


 


Monotonía (2004)
 


Me aburro de las cosas a menudo


como ahora que me aburro de la vida,


no es optimista mi pensar, (lo siento),


pero le falta movimiento a mis pupilas.


 


A mis manos, a mi boca, a mis secretos,


que se aburren de que nadie los conozca,


a este corazón, ahora inmutable,


que está ajeno de emociones y tristezas.


 


A mi cuerpo que no expresa lo que siente,


ni mata sus deseos y sus ansias,


de amar y de saciar todas su ganas,


sin límite al placer de la confianza.


 


Son momentos de paz en demasía


por los que paso en estos días de nostalgia,


donde falta movimiento a mis pupilas,


a mis manos, a mi cuerpo y a mis ganas.


 


Espera (2004)
 


Minutos que transcurren


y el papel sigue en blanco,


momentos de silencio


aquí en mi habitación,


ideas que se escurren


por entre el pensamiento,


y mi pluma en vigilia


ante cualquier situación.


 


No hay corriente, ni música,


ni se escucha una voz,


no hay estruendos o golpes,


ni nada alrededor,


solo vuelan las moscas


por esta habitación,


donde espero algún día


me regrese el amor.


Tu manera de placer. (2004)
 


Toda la concepción de mi mirada


no calma la revolución de tus pupilas,


sin embargo, mis caricias “ubicadas”,


te dejan cada vez más sorprendida.


 


Todas mis palabras y poemas


no te contentan, ni te gustan nada,


sin embargo, cuando utilizo mis manos,


te quedas totalmente agasajada.  


 


Todas las flores que te había enviado


muertas quedaron en tu alfombra gris,


excepto aquellos pétalos morados


que hicieron magia al frotarlos sobre ti.


 


Por eso vengo hoy sin concepciones,


sin poemas, ni flores, ni palabras,


solo traje a mi cuerpo y a mis ganas,


“¡Tú, descuida, que con eso basta!”





 


Amor temprano (dic 2004)


 


Se arrastra el aire puro por mi piel sofocada


un bocado del mismo ha tomado mi cuerpo,


aparece tu imagen otra vez renovada,


por mis sanos recuerdos.


 


Escucho tus latidos por entre el sentimiento


de una noche tranquila descubriendo tu cuerpo,


deshilándote toda como si fueras viento


como si fueras tela o quizás tiempo.


 


Caminamos felices sobre un mundo distante,


solo nosotros mismos construimos recuerdos


olvidamos a todos apenas por instantes


que fueron más que eso. 


 


Miradas coincidentes o torpezas absurdas


denotaron ternuras nítidas y sinceras,


espontáneos deslices dejaron cicatrices,


que aún están a la espera.


 


Advierto en la distancia de un porvenir cercano


un adiós tormentoso, una total ruptura,


porque me siento tuyo y tu te sientes mía,


mas no sabemos nada.


 


Y mientras no sabemos, te respiro en el aire,


te extraño a carcajadas  que animan la partida


de un beso caprichoso que trasciende a mis labios


y espera de tu boca, loca mujer perdida.


 


Jose Miguel Rodriguez Ortiz
Cuba
josemiguel@lab.matcom.uh.cu


 


Ilustraciones: Ray Respall Rojas
Estudiante de la Academia de Bellas Artes San Alejandro
Cuba