ALMA RESECA

Hoy tengo recogida el alma,

porque hoy

es todos los días de invierno.

Están mis sentimientos

en pétrea calma.

El frío y el silencio

son un infierno.

Tengo el alma arcillosa y reseca,

resquebrajada

como tierra sedienta.

A través de estas líneas

se lamenta;

esta alma

que ya no es buena,

pero tampoco peca.

Hoy he llegado al fondo del pozo,

donde tanta oscuridad

llega a ser clara

para la vista

que el esfuerzo acostumbrara,

a fuerza de inventar todo lo hermoso.

Y de la nada mi fe resurge

cual ave fénix de las cenizas.

Ya siento correr nuevas brisas;

mi fe me llama,

me despierta,

me urge.

¡Te quiero!