Una noche con el espectro de Alejandra Pizarnik

En la ventana

encontré el espíritu

de Alejandra Pizarnik

Hicimos el amor

hasta que las velas de la luna

se estrellaron contra las sombras de la aurora.

«Podrias ser mi padre»

dijo Alejandra

totalmente desnuda,

con gesto coqueto y desafiante.

Las primeras luces

flameaban su entrepierna.

Hembra ardiente Alejandra.

Antes de entregarse

me susurró al oído:

«El suicidio aumenta el apetito»

Después fueron los versos

que escribí en su piel

con tinta de orina de guanacos.

Con el cabello suelto

Alejandra reía como niña

por las cosquillas del pincel.

Hacia el mediodía

volvimos a amarnos.

Con el cenit

volvería desnuda

al reino de los muertos.

exhibiendo mis poemas en sus nalgas

Sus pies descalzos bajaron la escalera

mientras marzo estallaba

en hojas y en capullos,

en nubes y en nostalgias

en espectros y pájaros.

Alejandra:

iré a buscarte a la entrada de la muerte

y con tu sexo

desnudaré nenúfares

y explotaré cañones

mientras la madrugada

arroja sus potros desbocados

sobre el mundo

© Gocho Bersolari
Poeta