Selección de poemas de Ileana Corvisón (III)


Qué  alegría, el nacimiento del alba,


verla con timidez,


dar los primeros pasos,


luego segura,


alumbrar todo,


adueñarse de la oscuridad.


después, convertida en  mediodía,


relumbrar cada vez mas.


Mientras, me retiro,


dejándole los tintes lilas,


tesoro de la tarde,


porque mi noche,


ya se abre.


 








 


Suspenso en Español


 


Recuerdo hoy,


aquel gentilísimo profesor,


de Literatura y Español.


Si ése, el mismo  Don Paco, si señor,


quién muy poco enseñó


engolando un tanto la voz,


desde su muy patriarcal asiento.


(que no osó tocar siquiera el viento)


 


_El verbo amar, es fácil de conjugar.


Es modelo de la conjugación ar,


esto dijo trenzando hábilmente


sus  dedos pulgares,


con rápidos movimientos.


 


Agregó después con sabiduría total,


mirando por encima de los espejuelos,


cómo hacen los buenos maestros,


mientras los ojos se le escapan,


cráneo arriba por la ininterrumpida frente,


hasta el cráneo huérfano de pelo.


 


_ También como ejemplo de la segunda conjugación,


temer, de la tercera partir,


así verán que fácil,


podrán cualquier verbo conjugar.


 


He aquí al pasar el tiempo,


Sorpréndeme la vida con un suspenso,


por dificultades en la conjugación


del tan sencillo verbo amar,


y temer al partir,


desgarrar mis sentimientos.


 


Casi siempre que amé, en presente


él no me amó, o no me sentí amada,


aunque esperanzas abrigué


de que en el futuro me amara o amase él.


 


Cuando nos amamos nosotros,


fe a espaldas de ella,


quien a su vez ya no amaba,


y olvidó que había amado.


 


Si es que ellos  me amaron,


no me enteré de ello yo.


Así fue complicándose cada día,


Lo que Don Paco, tan fácil hallar decía.


 


Ahora que por mucho amar,


Estoy casi muriendo,


temo morir


si él partiera en este momento.


 








 


Cuando vuelvas,


abriré las puertas,


florecerá cada rincón.


Cuando vuelvas,


si es invierno,


calentaré tu cuerpo,


con brazas del mismo infierno .


 


Cuando vuelvas,


tañerán las campanas,


colgaré alegría en cada ventana.


Cuando vuelvas,


si es verano,


seré sombra,


manantial,


descanso.


 


Cando vuelvas ,


sabré que estás,


por el perfume,


que brota de ti,


sólo para mi.


 


Seré feliz,


al oírte,


sentir tu presencia.


Y allá donde habitas en mi última estancia,


Habrá un cirio encendido,


vino y pan,


para alimentar


el amor de mi alma.


 









 


Directorio Telefónico,


joya jodida del anónimo,


tantos nombres, apellidos,


por medio de computación indexados,


un programa, un comando y ya.


¡Qué pena¡ Somos eso, nombres en larga lista nada más.


entre tantos nombres, perdemos la condición de hombres,


perdemos identidad espiritual.


Carentes de rostros, saludos, pensamientos,


alegres, tristes


no te conoceré jamás.


no sabré si la soledad es de tu propiedad:


Soledad total


o


en compañía por ironía,


la peor soledad.


Ignoro padeces de hemorroides, asma, hepatitis,


VIH o cáncer espiritual.


La tan cacareada orientación sexual,


si eres de los que autodenominas “normal”


porque haces el amor a  un ser diverso de ti,


mejor


lo usas en la cama,


sin desnudarte de tu ego.


No sabré cuanto de mal o bien cohabitan en tu vida,


de verdad o mentira.


Menos historias personales,


las no asumidas, las que  agotan tanto,


vienen con la noche dónde habitan,


y roban sin más el sueño.


Historias, archivos de la memoria,


sellados a  ojos curiosos.


La verdad de la historia no se cuenta,


primero se maquilla, arregla,


concilia, compatibiliza,


con la propia creída verdad.


 


Y la mía,


mi propia historia,


esa cotidiana, vulgar historia personal;


de mujer equivocada de tiempo,


que usa despedirse de la luna para soñar,


y que espera el alba con su explosión de limpios colores,


para  en ella despertar.


 


 


Mi historia,


ésa que feroz me clava al madero del silencio,


ausencia de la palabra, diálogo, gesto,


porque no había o  nadie,


 quiso jamás escuchar,


cuando lloré o si cantaba.


Silencios hechos palabras en el viento,


mustias hojas que arrastra el invierno.


Hoy


son piedras gravitando


alrededor de un corazón desnudo,


cansado de tanto latir en vano.


Mariposa equivocada de desierto,


añora el único reposo cierto.


Cuando llegue ése día,


las rotas alas plegaré en lo eterno,


definitivo.


Deseo sólo me entierren en ése desierto,


único compañero,


por él que hice mi camino.



Algo quiero, una sola cosa,


díganle a la luna que no me espere,


que ya me he ido:


al alba que lo la saludaré ya más.


 


 


 


El tiempo se burla,


el  espejo nos muestra


no somos los de ayer,


la música  es nueva


es trova es bolero,


y no  es la misma


que nos vio llorar en la aurora.


Los que cantan tienen canas,


igual nosotros


aunque es joven aún el alma


y la ilusión posee alas.


Alas que remiendo , renuevo,


inútil intento de burlar el tiempo.










Mejor estratega,


el tiempo.


Glotón insaciable,


come besos,


devuelve bostezos.


 









MI BARRIO


 


Mi barrio,


mi barrio huele,


a ropa  recién planchada,


a tabaco, café, jabón.


 


Tiene el frescor


de un abanico,


en días de calor.


Es la risa de los niños.


Una mala palabra,


un piropo retozón.


 


Son los líos


los trajines


del que todo sabe,


Rodrigo de Triana de balcón,


todo ve, oye


o imagina que oyó vio


 


Después cocina,


sazona mejor,


agrega lo que no hubo,


que en realidad faltó,


la torcida intención.


 


¡Ay mi barrio¡


siempre con alguien en cartelera,


en tres y dos,


en la mirilla de una ventana,


que no se abre a las mañanas.


 


Ese, ese es mi barrio.


¿Así es el tuyo, o es mejor?


 No tendré,


 el beso que soñé,


      ni temblaré


      mientras espero,


      llegue mi caballero.


      no seré jamás,


      ordenada,


      seria, buena cocinera, delicada.


      No tendré violáceas ojeras,


      ni perderé pañuelos en el paseo.


      No conoceré del sobresalto


      de unos pasos al pie del limonero.


 Pero a pesar de todo,


 de mi risa,


 de mi pelo,


 errores, aciertos,


 amo al mundo,


 al mundo entero











CONVERSACIÓN CON LA  ABUELA


Qué distinto abuela


tu vivir de aquel tiempo,


todo al compás del abanico,


fragor de espumas contra tu pecho.


Qué distinto abuela,


tu facilidad de lago quieto,


espejo de aquel momento.


Qué distinto abuela,


tu tazón de tila, canela o anís,


tu manso perro, la sombrilla,


y a podar el jazmín.


Qué distinta,


la dulzura de tu boca breve,


que abres para que hable tu dueño.


La cadencia de tus pasos,


si fueron pasos y no vuelos.


Quién pudiera abuela,


al vaivén del quitrín,


poder soñar tus sueños,


volver a tu jardín.








  
LEYENDA DEL MAGO DE LA GUITARRA


Cuentan que una vez,


un mago armado de sólo una guitarra,


llamó por una mujer imaginada.


Sabía su nombre,


eso no es nada,


letras,  sílabas,


no carne, sangre, alma.


Habitaba ella en otro tiempo,


entre helechos adormecida estaba.


Cantaba en la lluvia,


en la brisa, en las olas viajaba.


Más fue tanto el ardor de aquella guitarra,


que cobró vida, dimensión en una palabra.


En el verdor gastado de un parque,


apareció ella, cautelosa, tímida,


altiva a su vez como el alba.


Al fin mujer creada al conjuro


del mago de la guitarra.


Ella con sus ojos de nubes,


fresca, limpia, serena como agua de playa,


reconociéndose al fin, en los ojos del que así la


llamaba.


Por vez primera viva,


no imaginada.


Cuentan los que la vieron,


que desde entonces está en ese parque sentada


prisionera en las cuerdas del  mago de la guitarra.


 


ILEANA CORVISON, CUBA
ideasz@jovenclub.cu


 


ILUSTRACIONES: RAY RESPALL ROJAS
ESTUDIANTE DE LA ACADEMIA DE BELLAS ARTES SAN ALEJANDO, CUBA
http://rayrespall.laciudaddelaluz.org