DISCULPADME, AMIGOS Y AMIGAS

 

Sé que soy uno de los pocos que quedamos de nuestro grupo antañón, pero no me olvido de quienes me ayudasteis, hace más de cincuenta y cinco años, a ingresar HOHAC. Gente honrada de derechas. Gracias.

 

 Disculpadme que hoy, después de tanto tiempo, traiga a mi débil memoria hechos de aquella juventud franquista, no toda dispuesta a defender los postulados del Caudillo de España por la gracia de Dios. Digo “postulados” porque no se necesitaban pruebas para aceptar que el dictador era el auténtico salvador de España, al que se le debía obediencia ciega. Vosotros, amigas y amigos de aquellos tiempos, no comulgabais con tan espantosas ideas, y aun conociendo que yo era partidario del marxismo me abristeis la puerta de mi libertad. Me presentasteis a un curita bueno que pretendió acercarme a Dios. Os debo gratitud.

 

Si hoy os pido exculpación, se debe a que con mi desacertada escritura estoy condenando una ideología –la vuestra de aquellos tiempos– que merece el respeto de cualquier persona sensata. Aun no habiéndolo sabido hacer, mi intención nunca ha sido odiar a la Derecha. Ni siquiera maldecir a quienes la están manchando por defender intereses inconfesables. Tanto vuestra honradez de entonces como la de los creyentes conservadores de hoy la acaricio en mi conciencia, y le pido a mi Dios que interceda en favor de la paz en la lucha criminal desatada por tanto descerebrado.

 

No os pido perdón porque esa palabra ya está harto desvirtuada. Me perdono a mí mismo porque con ello llego a comprender mis errores y a transformarlos en esporas de inteligencia. Digo ahora y repetiré mientras viva que la Derecha no es un demonio, sino una necesidad democrática. Sin embargo, no dejo de reconocer que Satanás ha engendrado a millones de miserables; palabra esta que ha perdido fuerza para calificar a tanto desaprensivo. Desvergonzados que usan el rebuzno para vaciar su conciencia. Para más inri quienes, habiendo tenido una formación aceptable, la usan para envenenar los débiles cerebros de miles y miles de personas sin la suerte de haberse instruido como Dios manda. Allá la conciencia de cada uno de ellos o de los que la tengan.

 

Amigos de mi ayer –los que quedéis–, os vuelvo a pedir disculpas. Antaño me ayudasteis aun siendo de derechas ¿Os dais cuenta? “Aun siendo”. Es que se me escapa la equivocada costumbre de no saber distinguir entre el significado de Derecha como valor ideológico, y la perdurable intención de los infames que se congracian en sembrar la semilla del odio y la desunión entre los españoles.

 

Antes de apartarme del ordenador quiero hacer una pregunta a toda persona que lea este artículo. Si cuando nuestro Gobierno cometió su primer error la Derecha hubiese acudido en su auxilio, ¿cuántos muertos hubiesen podido aspirar en estos momentos los aromas primaverales?

 

César Rubio Aracil