POEMAS DE AMOR

I



Cuando el amor batió en mi puerta,


Yo no estaba preparado.


Mi casa no estaba pronta.


Los objetos de cuarto y sala


Demostraban una alma de entrevero.


 


A los pocos sin embargo entraste;


Así mismo te recibí.


Expuse en mi rostro la marca de cariño


Que, en la verdad, no era amor


Pero sin melancolía.


 


Poco a poco fui me dando,


Me cediendo más y más.


¿Hasta cuándo me mostraría tu rostro?


¿Hasta cuándo tu rostro a amar?


La melancolía entonces era llegada al fin.


 


Solamente en el ademán afable de tu rostro,


Bello rostro triangular,


Como una flor  en mi jardín,


Yo, abeja, buscaría la miel;


La miel que endulzaría mi vida.


 


Ahora mi corazón sincero,


Mi vergüenza demostrada sin melancolía,


Mi claro miedo de te amar,


Te recibe humildemente;


Humildemente, con una única palabra te dice Sin;


 


Te dice sin en una irracional voluntad;


En una irracional voluntad de te aceitar


Y finalmente te decir:


“Yo soy tuyo; la casa es tuya.


Puedes entrar, querida!