Me asfixia el vocabulario
por mis inconsistencias,
aun así,
del terco delirio
brota la iluminación,
y aunque sigan arrastrándose
espectros,
mujeres del pasado
con vientres alquilados,
escritores oxidantes
clasificando ritmos,
sombras sobre
sombras
que no llegaron a ser
palabra,
vuelvo y me desato
en sus insoportables
con mis desordenados
furores,
con mi gota a gota,
para violentar la
pausa
y reconstruir
la ternura a mi derecho
y consideración