Las veras se cruzan
y se atan con alegría
Se unta de amor el papel
y en un empujón de brisa
se juega con el cometa
un montón
La brisa hace cantar en mágico vuelo la melodía del movimiento y de la ilusión, en la sonrisa del niño y en su alegría.
La expresión sosegada de su rostro va junto a las cabriolas que alzan en el vaivén.
Los niños ríen, corren disfrutan con el cordel,
arrastrando en su corretear el hilo lleno de esperanza, lanzando al éter el color.
Allí están jugando con la brisa y la cometa, dando vueltas y
cabriolas, va subiendo y bajando, danzando en el aire.
El niño esta con sus ojos llenos de emoción, observa el vaivén, el colorido.
La cometa vuela, gira, danza y canta, sube, desciende, cae como un avión en picada, y él con un envión, logra parar su caída y lo eleva y otra nueva sonrisa ilumina su rostro.
Con habilidad el niño mueve el hilo en su mano y las formas surcan el cielo, oscilando entre las nubes, en lo alto, llenando de ilusión las mentes, llevando en su vuelo la esperanza y el sueño.
Rubèn Patrizi