DESDE EL CORAZÓN DE MUNDO CULTURAL HISPANO

Honestamente ha llegado el momento de dejar constancia de mi opinión sobre el texto que ha provocado la decisión tomada por Ricard Monforte de abandonar tanto la administración como la colaboración en MCH («La mosca parlante», de Ramón Fernández Palmeral).
Hace algunas semanas y tras un encuentro en Valencia, Denis Roland nos ofreció la co-administración de MCH. Tanto Ricard Monforte como yo, creadores y administradores de METÁFORA, aceptamos con la ilusión de hacer de MCH la mejor revista cultural de habla hispana. Todavía nos encontramos en los inicios de los cambios y mejoras que realizaríamos en el 2006 cuando leímos desde la administración el texto sobre la maldita mosca de Ramón Fernández Palmeral enviado para su validación. Ambos nos quedamos desagradablemente sorprendidos tanto por la forma como por el fondo.


No habiendo todavía establecido con claridad las bases sobre las cuales se toma la decisión de validar o rechazar un texto, esperamos la decisión del webmaster, Denis Roland.


Tras la publicación del texto, Ricard Monforte tomó la decisión de dejar MCH, y así lo comunicó al mismo Denis y a la revista.


No compartiendo tal decisión con Ricard intenté, en vano, hacerle cambiar de opinión. Soy partidaria de las técnicas de inteligencia emocional que se decantan por exponer con sinceridad los motivos que nos hacen sentirnos molestos, irritados o enfadados. Pero también debo entender y aceptar que a veces las personas no están por ese esfuerzo. Ricard no deseaba entrar en una polémica y prefirió retirarse.


 


He empezado este comentario hablando de honestidad, y ella me lleva a decir que no comparto con Denis la decisión de la validación del texto de Ramón F.P.


Mundo Cultural Hispano no es un foro abierto donde se pueden incluir directamente los textos; se envían y el webmaster toma la decisión de aceptarlos o no.  Por lo tanto, hay “derecho de admisión” en la revista. Lo malo es que MCH no tiene establecidos unos criterios nítidos y públicos de validación de textos. El tema está pendiente y es de la máxima importancia para el normal desarrollo de un espacio virtual.


 


Como lingüista no encuentro en el texto citado valores literarios o de opinión o compromiso con unas ideas políticas o lingüísticas que apoyen su publicación. Y me sabe mal decirlo porque estoy agradecida a Ramón por el precioso regalo que le hizo a algunos de mis poemas en su espacio virtual. Pero ello no me puede llevar a la cobardía de permanecer callada por mi gran amistad con Ricard, por mi honestidad con Denis y por MCH que deseo que prospere y crezca.


Estoy convencida de que la política del «todo vale» no es la mejor para el crecimiento humano, social, científico y literario. Si no asentamos nuestros comportamientos y toma de decisiones en unos criterios y sistemas de valores claros y coherentes, seremos enanitos que se creen libres porque, amparándose en su baja estatura, pueden ir dando patadas en las espinillas a las personas que les rodean.


Yo deseo seguir creciendo por el camino de unos principios éticos de respeto a los seres humanos, corteses y ecuánimes. Si ello significa tener que decir NO en más de una ocasión, seguiré diciéndolo. Poco me importa que las personas que van dando patadas en las espinillas me crean autoritaria, e incluso que digan que coarto la libertad de expresión, porque esas mismas personas no se expresan con el lenguaje de la auténtica democracia, en la que he vivido sólo la mitad de mi vida, y en la que espero terminar mis días.


 


Agradezco a Denis que publique este texto que, estoy segura, le ayudará a comprenderme más y mejor, a César Rubio (Augustus) su amistad dulce y firme, y a mi amigo Ricard el haber aceptado acompañarme en este nuevo camino virtual de MCH, aunque haya durado tan poco su compañía.


 


Y a ustedes, lectores de Mundo Cultural Hispano, su atención.


 


Diana Gioia


 


(Emma Sopeña Balordi)