A mi hijo
Vestido en otras lunas te me llegas,
amado trasgresor de mi sosiego,
traes contigo obsequio de juglares,
aliento de sargazo y hierbabuena.
Escudándome voy de mal de amores,
de conjuros que brotan en mis suelos,
bandadas de zunzunes han llegado,
besándose a los gérmenes que siembro.
Y es de sotas, de calma y de silencio
que armada va la hora en que te espero
y es de incienso, de soles y de estelas
nocturnas, pues te sueño buen romero,
en sombrero de mago o libro abierto,
vuelo de ave, de trasgos sortilegio.
Marie Rojas