El Colibrí

Cuando el viento aullaba entre llamas,


en un día con atardecer arrebolado,


un colibrí con alma de soldado


apagaba un incendio con sus alas.


El pueblo ensimismado lo miraba,


cual si fuera un guerrero valeroso,


ignorando el mensaje prodigioso


que con su honor al indolente daba.


Al chamuscar su cuerpecillo el fuego


con gritos de dolor clamó al cielo


e hizo llorar las nubes como en duelo


que ahogaron el pavoroso incendio.


Si en mi patria y en la ardiente tierra


se imitara del colibrí su ejemplo


todos podríamos aletear a un tiempo


para extinguir las llamas de la guerra.


Y, si lucháramos unidos en silencio


del cielo lloverían las bendiciones


que harían germinar las ilusiones


en un amanecer con nuevo viento.


Poeta Hector José Corredor Cuervo