Entre cañaverales, carrizales
y cardales1, discurren tus valientes
torrenteras, ramblones y caudales;
unos fragorosos… otros silentes2.
–
Todos ellos consanguíneos fluviales
Todos de aguas claras y transparentes,
Todos raudos, contínuos y vitales
Todos ellos serpenteantes afluentes3,
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que buscan enriquecer los cultivos
de gramíneas4, y jaldes girasoles.
Que buscan medrar las forestas5
–
de mostajos, fresnos, tilos, y olivos6
propios de estos paisajes españoles;
de estas tierras mesetarias y enhiestas.