{A la Guerra y su perfecto ensayo de La Locura…
En especial, a Joseph Berolo, Poeta de la Paz}.
Ante la osamenta estéril de un hombre, otro formuló –horrorizado- el gran interrogante: ¿Qué gusano se habría comido al último gusano?
No sabía lo que pensaba. Era obvio que el postrer engendro de la Muerte viva, había fallecido de hambre, completando el círculo vicioso de su mueca amarga…
Después, aquel soldado abatido y desconcertado por cómo él había podido sobrevivir –sin embargo- durante tanto tiempo a las tinieblas de la guerra, vomitó su asco y se alejó –sin sepultarlos- de aquellos huesos resecos por la aridez del desierto palestino… Huyó trastabillando de ese lugar de buitres desolados y aferrados al polvo siniestro de una pradera amarilla minada con bombas personales, donde hacía meses pereciera su amigo de brigada –sin darse cuenta, siquiera-, y unido al unísono y al destello y a los fragmentos de cada una de las esquirlas multiplicadas, festejadas y convidadas por el diablo como Pan de la Derrota, como viático eucarístico para su descenso a los infiernos…
{{{SANTA FE, 04/05-01-2008.-
Integra los Libros “APOCALIPSIS BANG y Otros cuentos para un Semáforo” (La Botica del Autor – Inédito, 2006/2008 y “MUNDOS PARALELOS y Otros Cuentos (La Botica del Autor – Inédito, 2004/2008).-}}}