La trampa / La fatalidad , dos poemas inéditos de Oscar Portela

{{La trampa

poema de Oscar Portela

A Issa: M. Martínez Llongueras.

El zureo de la paloma de la lascivia

Atrapada en la trampa del deseo.

Y el misterio del duende que en otoño

Apaga las cenizas del rescoldo

De la pasión que en el habla

Recóndita del ritmo

Se convirtió en poema.

Eso es todo: el niño que se ahoga

En las miasmas de una espera

Transfigurada ya en estigma del sueño

Del “decir para ser y no del ser para decir”:

El habla ama en mí: habla es deseo.

Intemperie infinita donde se pierde

El calculo y es el silencio guarda

De lo que no llegó.

La paloma es el ángel en la imagen del niño

Que ahora visceralmente herido

Se desangra en la música del cielo

Vacío como ayer cuando el zureo de la lascivia

Se inclinaba al vació de lo que no nació.

FATALIDAD

poema de Oscar Portela

a Luis Prieto

Fatalmente encarcelado en mí

y en la sombría forma de arrojarme a mí mísmo

hacia el lenguaje y ser mundo en el “mundo”

mutilado y sombrío príncipe de Aquitania

de la torre abolida ya condenado al círculo

del laberinto pérfido que apaga todo ardor

de ser en cuerdas ay, vibración y canto.

Por ello mi corazón ya no pregunta.

Los hados del destino me conminan

A proseguir en sombras mí destino.

Fatalidad sin término.

Todo quejido de dolor informa

del luctuoso eclipse

que nos amarra a la imposible espera.

¿Que hacer maña? En ataúd vacío

yace el cadáver de quien fuera el otro

de mi mismo sosias.

Mientras cantaba el canto del camino

en un profundo sueño la cicuta he bebido

para que Poe viva como la firma mía

que es la firma de un ciego.

En ciego túnel.

Los ciegos me rodean.

Ahora Luís, que los feroces hados del destino

me conminan a proseguir en sombras

el camino.

Aquí el poema}}