DOLOR III
Reposa mi cuerpo en el yerto lecho
aletarga el latido mi cuerpo.
La percepción del inclemente desamparo
me arroja al peñasco de la noche.
Me despojo de la careta de la risa
y diluvia el desconsuelo.
Con el candado del deber
encallo los sueños inconclusos.
Me palpito agonizando ausencia
un día más con la opresión del alma.
Xenia Mora Rucabado