Retazos históricos de Villanueva

Retazos históricos de Villanueva ¡Qué fiestas aquellas de agosto! Si de algo se sentían orgullosos los antiguos habitantes de Villanueva, era de sus fiestas agostinas, cargadas de tradicionalismo y colorido. De ellas guardo gratos recuerdos desde que tuve uso de la razón y no puedo negar que en aquella época, me estremecía de emoción cada vez que comenzaba a poblarse de “chinamos” la plaza del pueblo donde ahora resplandece orgulloso el Parque Ramón Villeda Morales. Esa era la señal que anunciaba el inicio de nuestra Feria Agostina y para mí, la oportunidad única de jugar a la lotería de cartón, al Reloj Millonario, “Nana Yaca” y toda suerte de juegos de invención que los tahúres instalan en los campos de feria para esquilmar el bolsillo de los incautos. Por supuesto, no podían faltar esas otras diversiones tradicionales que prendían nuestro entusiasmo de adolescentes, como el “palo ensebado”, las carreras de encostalados, “el toro de fuego” y las carreras de cintas, donde las damitas más bellas del pueblo, bordaban primorosas bandas de tafetán para los intrépidos jinetes que a velocidad, insertan el aro que correspondía a la cinta con su nombre. Por las noches, el Radio Teatro, patrocinado por una compañía embotelladora, hacía las delicias de chicos y grandes con sus promociones espectaculares animadas por Oscar Cobos: Rifas, premios, concursos, boxeo, chistes, dramatizaciones y todo tipo de actuaciones que pudieran arrancar aplausos y sonoras carcajadas a los espectadores. Más noche, “Las verbenas”, fiestas bailables populares, heredadas de la colonia, donde se promovía a las candidatas al reinado de las festividades. Al final de la Feria, el afamado “Festival de la Caña” amenizado por varios conjuntos musicales, donde el pueblo se vuelca a danzar por las principales calles de la ciudad. Cabe mencionar que de antaño, la fiesta bailable más distinguida y elegante lo era el Baile de Gala, al que concurría lo selecto de la sociedad de Villanueva y personalidades de San Pedro Sula. Antes de 1945, era una auténtica fiesta de gala, a donde solamente se podía asistir, portando en mano, la respectiva tarjeta de invitación y rigurosa etiqueta, es decir, las damas y damitas, finos y vaporosos vestidos de encajes y tul con crinolina y, los caballeros distinguidos con saco y corbata. Una exigente comisión de recibo a la entrada del cabildo municipal, era la encargada de verificar estos requisitos, sin los cuales nadie podía ingresar a la elegante fiesta que era amenizada con la marimba orquesta más famosa del momento. Me cuentan amigos de esa época, que fue hasta el año 1945, cuando fungía como presidente del Comité de Festejos don Héctor Gabrie que se aprobó ponerle precio a la entrada del Baile de Gala, debido al alto costo de la contratación de un magnífica orquesta del extranjero. Esta decisión habría de provocar una seria controversia con importantes familias del lugar, pero que a pesar de todo a partir de esa fecha quedó institucionalizado el cobro por la entrada y también, poco a poco, se fue perdiendo la mística por la etiqueta, al grado tal que ahora es difícil distinguir entre el suntuoso baile de gala del ayer, con una fiesta popular. ¡Qué fiestas aquellas de mis años mozos! Las mejores orquestas de la Costa Norte embriagaban el ambiente de alegría e incitaban con sus ritmos cadenciosos y melodías románticas, al baile comedido y al romance perfecto. La “Q” y la bella voz de Carmencita Gallardo; “El Viejo Villela” y su orquesta; Rolin Castillo y su orquesta, a veces la animación de “Mojica”, el popular locutor mejicano de música ranchera de ese entonces. Debo manifestar que la programación de la fiesta, culminaba con la esperada “Carrera de Engomados”, en la que participaban todos aquellos nativos que gustan de empinar el codo y que, después de una prolongada ingesta durante todo el tiempo que duraba la Feria, estaban ávidos de competir por ganarse el codiciado trofeo que consistía en un apetitoso litro de aguardiente. Era sumamente divertido el empeño que ponían aquellos desgarbados participantes por ganarse la”pacha” y acabar con la angustia de la maldita goma. Agosto de 2010