Lágrimas de Juárez

Lágrimas de Juárez

Hasta que la justicia se siente entre nosotras

habrá paz en nuestra simiente.

En tiempos de paz

solíamos machacar el maíz con nuestras manos

y ablandar lo cotidiano con palabras amorosas.

Escuchábamos el padre nuestro de rodillas

porque éramos fieles devotas de lo común.

Ahora nuestra angustia

atrapada en lo disoluto no se escucha.

No se escucha nuestro lamento

y somos mil y tres mil.

Todas nos hemos arremolinado en torno

de un abogado ciego y sin orejas.

Lo adusto de la máscara que todo lo tapa,

se hizo cómplice. Lo inédito de esta máscara

es que se abalanza sobre nuestras cabezas

y gritamos sin ser oídas

ahora, ya somos como cuatro mil

y nadie puede imaginar

el dolor que encierran

estas paredes tan frías.

Nosotras hemos perdido nuestro norte

ellos han ganado un dólar

y han hecho de la injuria su refugio.

Aspiramos ser embajadoras de la paz

pero en mi tierra de duendes

se promulga la paz del sepulcro

donde convivimos hoy,

y por sus fisuras apenas se escuchan

voces de justicia.