Un colombiano, el timonel de la victoria de Oxford en la regata

Es la competencia deportiva universitaria más antigua. Desde hace 159 años, los equipos de remo de la Universidad de Oxford y de la de Cambridge se disputan el título de la carrera anual conocida como regata, que se lleva a cabo en el Támesis, en un trayecto de 6.5 kilómetros entre las dos ciudades, sin boyas y en el momento en que la marea aumenta el caudal.

Una prueba deportiva y de honor para las dos instituciones, en las que Cambridge acumula 81 victorias frente a 77 de Oxford, quien este año obtuvo la victoria luego de la derrota del año pasado. Ahí, en el equipo ganador y como cerebro de la dirección del barco estuvo Oskar Zorrilla, un colombiano también con nacionalidad estadounidense, quien debutó como timonel en el equipo de Oxford, reemplazando a Zoe de Toledo.

Es caleño y tiene 25 años. Desde los 11 vive en Estados Unidos con sus papás y su hermana menor. A los 15, cuando ingresó al bachillerato en el internado Phillips Exeter Academy, en New Hampshire, conoció el deporte del remo.

No es un hombre muy alto, ni de brazos fuertes. Mide 1,62 metros y apenas pesa 52 kilos. Precisamente fue por eso que uno de sus profesores de bachillerato y también entrenador de remo en el internado, lo invitó para hacer parte del equipo en primavera. “Un timonel es un peso más en el barco, entonces lo ideal es que sea de una estatura baja y de peso ligero”, explica Oskar, en entrevista con ELTIEMPO.COM.

Cuando ingresó a la Universidad de Columbia, en Nueva York, a estudiar economía, continuó con la práctica del remo. Al terminar sus estudios profesionales, abandonó por un año el deporte, porque tuvo la oportunidad de trabajar en la Reserva Federal en San Francisco (EE. UU.), en el departamento de investigación económica, lo que le ocupaba todo su tiempo; un año después de dedicarse solo al trabajo, fue admitido para estudiar en Oxford una maestría en economía.

“No sabía qué decisión tomar, si dejar el trabajo o irme a Inglaterra porque las dos opciones eran buenas, pero definitivamente, saber que podía ir a practicar de nuevo remo y participar en la carrera universitaria más antigua del deporte, me hizo tomar la decisión de venir a Oxford”, cuenta Oskar.

En su primer año a la par de sus estudios, inició la práctica del deporte. En su segundo año de maestría, mejoró en sus prácticas de remo y el entrenador del equipo, Sean Bowden, uno de los mejores del mundo en la disciplina según Oskar, lo seleccionó para que liderara la estrategia del barco de Oxford en la competencia de este año.

Fue una preparación de seis meses. Se levantaba a las cinco de la mañana a su primer entrenamiento del día, de 6 a 8 de la mañana, en el gimnasio. Luego, estudiaba de 9 a 1 de la tarde su maestría y, de 1 a 6 practicaba en los barcos por el río Támesis. Pero este año el entrenamiento fue diferente debido a la fuerte temporada de lluvias que les impidió practicar en el mismo río, por lo que a diario tuvieron que trasladarse hasta Reading, una población “casi a la mitad de la distancia entre Oxford y Londres, a una hora de Oxford y a donde nos trasladábamos seis días a la semana para hacer el trabajo en equipo”, precisa Zorrilla.

La fuerza del timonel

Por ese nivel de exigencia, dice, se logró el título de este año en el que él fue el timonel, el encargado de desplegar las tácticas de la carrera, sin remar. “Por medio de un micrófono se orienta al grupo, se les indica la velocidad, la distancia con el otro barco. Hay que dirigir a los remadores y tratar de poner el barco sobre la parte más profunda del río, sabiendo que el otro equipo busca lo mismo y sin que se choquen o haya cruce de remos”, dice el caleño. (Lea más información sobre la competencia).

El timonel es quien le da al barco una línea limpia y la frecuencia de las paladas, conocida como ritmo, para que finalmente se logre la victoria. Ahí fue donde Oskar cumplió un papel determinante para el triunfo de Oxford. Desde los primeros minutos del trayecto el equipo de los ‘Deep Blues’, como es conocido, se mantuvo a la cabeza de la competencia, pero en el minuto 10, aproximadamente, hubo un momento definitivo.

“Había una parte en la que íbamos un barco por delante de los ‘Light Blues’, pero debíamos adelantarnos más para poder cambiar de frente. Sin embargo, con la velocidad que traíamos no era posible hacerlo. Así que dije a los remeros: ¡necesito 20 paladas fuertes, muy fuertes! los animé y ellos dieron todo de sí con un buen ritmo. Logramos una ventaja considerable en un trayecto fundamental y así logramos adelantarnos y hasta el final, unos 7 minutos después, no pudieron alcanzarnos. Lo importante fue que leí la carrera en el momento crítico”, relata Oskar.

El triunfo 77 de los deportistas de Oxford no sólo sumó uno más frente a Cambridge, sino que fue un hito para el equipo, que por primera vez tuvo a un colombiano como líder y cerebro de la carrera, quien a su vez asumió el liderato del barco por primera vez, enfrentando al timonel del equipo contrario que tenía experiencia y palmarés internacional.

Un reconocimiento del que este colombiano se siente muy satisfecho y gracias al cual quiere seguir en el deporte. Incluso estudia la posibilidad de participar en las próximas olimpiadas con el equipo de remo de los Estados Unidos. “Pero aún no lo he decidido. Por ahora, quiero terminar mi maestría, hacer un doctorado y eso sí, no abandonar el deporte”, enfatiza.

ROCÍO HURTADO
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM