Abro la ventana:
Hay lluvia de estrellas allá afuera
A pesar de que ningún meteorólogo la vaticinó.
Y no sé por qué desandar melancólico
Evoco entonces
Aquella tarde de infancia,
Hace hoy exactamente medio siglo,
En que destrocé mi almohada
Para ver caer las plumas desde mi balcón,
Iluminadas por el resplandor del astro nocturno.
Escena de inigualable,
Incomparable magia
La de aquellas leves plumas flotando,
Brillando,
Viajando hacia la nada.
¿No caerán las estrellas para imitar mis plumas?
Les falta volatilidad,
Les sobra consistencia…
Aún así,
Espero que no desistan:
Tal vez lo logren
Dentro de otros cincuenta años.