tenemos miseria de maestros

amamos su desdén

su pegajoso amor en todo caso

sabiéndolo o no

buscamos

no queremos pensar ni errar

sí,  herrarnos

el maestro

con el rencor de una imperiosa necesidad

elige y acepta

pule sombra y

la estira

fingimos ser su enano, su prosodia

somos su deber

su amo.