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Un encuentro
un malecón
un adiós.
Nuestro malecón era eterno verano
lo alumbraban todos los soles
nuestra primera confidencia
nuestra primera caricia robada
con el latir de dos corazones
el primer beso , el primer amor
era adolescencia de caminos.
Nuestro malecón ahora es eterno invierno
el cruento musgo del olvido
lo envuelve sin piedad;
las olas rugen , braman y golpean.
Su inerte estructura escrita de tiempo,
es mudo testigo de un adiós
y del mar contenido en una lágrima…..

