RÍOS ENVENENADOS

Hace años, cuando en España el nivel económico era bajo y casi nadie podía veranear ni existían las piscinas, la gente iba en verano los días de fiesta al río a darse unos chapuzones, comer y sestear bajo la sombra protectora de una arboleda. Con el desarrollo industrial los ríos se contaminaron y los españoles se permitieron trasladarse a las playas o asociarse en las piscinas públicas. Venenos de toda clase se han arrojado a los ríos como parte del progreso. Recientemente se han detectado en el río Llobregat productos estrogénicos que feminizan a los peces. Que a nadie se le ocurra bañarse en esas aguas a no ser que quiera someterse a un tratamiento gratuito. No estaría mal que se bañasen ahí los machistas recalcitrantes que todavía abundan en este país. Mejor sería verter en los ríos ácido Omega-3 que, según una investigadora noruega, controla los malos impulsos de las personas. Buen lugar para que se bañasen dirigentes políticos de algunos países que gustan de poner al mundo en peligro cada cierto tiempo.