Toque de queda y prohibición de concentraciones sospechosas en Francia para combartir la rebelión de los emigrantes. Dicen que para pasear y comprar, sobre todo si se tiene aspecto de turista, no habrá problemas. Más o menos como en países bajo dictaduras, en donde las concentraciones de personas se consideran un acto subversivo. Es más fácil aplicar medidas policiales, por inmediatas y contundentes, que políticasd y sociales, aunque éstas sean más justas a largo plazo. Cuando los remedios son sólo, o sobre todo, policiales, los problemas van a más y un día estallan con toda su carga de violencia. Que los emigrantes vivan marginados, despreciados, con grandes tasas de paro, con escasas ayudas sociales y no se les considere franceses aunque hayan nacido allí no puede desembocar en nada bueno. El racismo y el rechazo no dan buenos frutos. Las revoluciones sociales no suceden porque sí. Aprendamos de esta situación ahora que aún estamos a tiempo, porque cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

