BEBÍ DE TUS OJOS

Mientras bebía de tus ojos
y mis labios reían con tus labios
aromas a hierba húmeda,
mi alma, muy calladamente,
iba dejando lágrimas diversas,
lágrimas de nuevas alegrías,
lágrimas de tristeza al marcharme:
te las dejo, mi amor,
para que riegues nuestro jardín
hasta el día de nuestro encuentro.
Aunque tú sabes,
que bebiste de mis ojos
hasta el último pliegue de mi vida.