DISEÑO

de mi día:

batirme con la angustia como escudo

en este maniqueo despropósito:

querube o Belcebú.

La reválida bruñe sentimientos,

entrega o restricción.

El impulso latente

en un rayo de luz tras el cristal.

¡Levanta, pusilánime!

¡Desliga a los escrúpulos!

El retador legado

ya no será mi ímpetu

cuando frente al embuste

naufrague en la marea de sollozos.

¿Dónde está la mujer de genio indócil?

¿Dónde la hembra ágil?

La vi bajo el somier.

Tus planes filosóficos

– entelequias sublimes –

duermen en la almohada

con un beso larvado en los residuos

de carmín de una noche majadera.

Busco ser horizonte

– el que nunca se roza –

incorpórea hurí.