(A Javier Egea poeta y amigo)
Javier tenia la melancolía de la Alhambra
y la “mala follá” de graná
su pecho era un trapecio
flaco y enjuto de hombros angulosos
Aquella noche de Julio
en el tiempo que las macetas
de geraneos y jazmines
florecen en balcones y azoteas
Granada en la noche de verano
tenia colores rosas y malva
que sonreían con dulzura
mientras Javier caminaba
Miraba las casas dentro del río
y sus perfiles se fundian
como el atardecer
cuando se pone el sol
Los pájaros de la noche
prendían con sus picos
un velo de seda azul
de noche mediterránea
El aire hacia sonar
las hojas de los tilos
traía olores
madreselva y gardeña blanca
Quisquete al borde del río
la muerte asomaba
en los perfiles de casas
y en los reflejos de cristal en el río
Velo de seda azul
de noche marinera
jugaba con los colores del agua
pero no con sus formas
El aire limpio y transparente
en la noche de Julio
Quisquete vio fachadas de acuarelas
Verde vega, naranja, aguamarina
Las puertas que alguien se cuidaba de cerrar
era de azul ocre y oro
y Javier pasaba por ella
por la carrera del Darro a la vera del río
Tenian las fachadas nostalgia y soledad
el Darro con sus arenas negras
la ova nace en las orillas
junto con cosas sucias
Patos que anclan en la arena negra
en su orilla cerca del agua
gatos de la noche
que poetas cantan
Dos puentes que detienen
por el lado de las corrientes
todas las cosas tristes
pasaba por allí Javier
Al otro lado del Darro
había acacias
que doblaban sus ramas
rozando la superficie del agua
Nada estaba acabado
y todo empezado
Javier subio
por el callejon del Ángel
Y todos desembocan en la carrera
de piedras gastadas y blancas
ignorando el agua
la Alhambra lloraba
Quisquete bordeaba el paseo de los Tristes
y estaba solo todavía
Granada en la noche de Julio
con sus tilos
Y la Alhambra era rosa y morada
lloraba con dulzura
el agua de los jardines
los surtidores de las fuentes
Javier sonreía con dulzura
a la muerte blanca
como la de las rosas
Javier estaba solo todavía

