OSCAR PORTELA VISTO POR LUÍS BENÍTEZ Y BEATRÍZ SCHAFER PEÑA

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("La poesía porteliana es, por definición, la forma en palabras de un cosmos que le pertenece, un cosmos que contiene sus propias claves y sus muy personales objetivos"). Luís Benítez

Reseña

("Y entonces comprendemos que las bodas de este poeta con la luz, necesariamente son para siempre y en este caso no caben los claroscuros ni el divorcio posible") Beatriz Schaefer Peña.

Oscar Portela visto por Beatriz Schaefer Peña y Luís Benitez

Las Bodas con la Luz en los Claroscuros de Oscar Portela

Por Beatriz Schaefer Peña

La idea del claroscuro nos conduce a ese devenir de luces y de sombras que acontecen en todo destino o instancia de vida. Ese es el título del poemario que Oscar Portela puso en mis manos y que nos anticipa, desde el umbral, la aventura que presupone adentrarse en su mundo de opuestos.

"¡Ahora. Ahora que el camino es uno sólo para muertos y vivos.! Ahora, ahora el asalto fatal pesa sobre las almas como el viento y la peste; como el beso y la llaga … " nos dice Oscar desde los contundentes versos del poema que le da título al libro y en el que hay que entrar con la respiración casi contenida, diría yo, para no perturbar o interponerse entre las imágenes que levantan su belleza y el ritmo del lenguaje que casi nos baila en el oído desde cada uno de los poemas.

El poeta nos va introduciendo poco a poco en su propio mundo para revelamos, en un tono donde predomina la melancolía, su paisaje interior en donde aparecen los fantasmas de lo irrecuperable y también de los sueños incumplidos.

"Y ahora/ ¿Qué hacer con los llamados que los hados pusieran sobre mis hombros, como lápidas?" se interroga frente a su propia condición de hacedor que lo obliga a cumplir su designio con la voz de la poesía.

Y entonces, sale de si mismo para buscarse en ese otro que algunas veces es Ulises, Tiberio, Orfeo y también Nosferatus :

"Yo, antes de la nada o de las Formas, persisto aún, en la latencia oscura" nos dice en un tono elegíaco, de bellísima tristeza y al escuchar los versos es como si el temible vampiro abriera sus alas para hacemos comprender el sentido de la eternidad. Pero también Portela tiene el don heredado, seguramente, de su tierra natal:

Corrientes y casi veladamente aparece la magia en muchos de los versos de este libro, como por ejemplo cuando dice:

-"al borde de lagunas y de esteros donde alguna vez canté la iridiscencia de la espuma" … y también: -"como guarda de los misterios y secretas imágenes que duermen en lo profundo del lago transparente de los sueños." y más adelante, expresa: – " las aves van a migrar. ¿En qué corazón y de qué flores libaron las aves que ahora me abandonan en el desierto de los años? para decir después:

-"Un murmullo de cristalinas aguas oigo bajo mi corazón: bajo mi corazón de niño y príncipe de las verdes praderas que recorría en mi caballo blanco, con el cual atravesaba los sueños … "

Y entonces comprendemos que se cumple en ella propuesta de Octavio Paz cuando decía que la operación poética no es diversa del conjuro el hechizo y otros procedimientos de la magia. Y la actitud del poeta es muy semejante a la del mago, añadiendo que magos y poetas extraen sus poderes de sí mismos.

También el paisaje, en la poesía de Oscar Portela, aparece sólo como una apoyatura del vuelo de la palabra trascendida. Como bien lo expresa Graciela Maturo desde el prólogo, " su espléndido lenguaje surge denso de originalidad, riqueza semántica, fluidez coloquial y profusión lingiiística" y tal vez, esa, su condición de elegido, como lo es todo poeta cuando lo es, aparezca exteriorizada en ese poema tan significativo titulado:

"Bodas con la luz" y que comienza diciendo:

-"Un día, temprano, súbitamente, florecí con la luz: ese día la luz nació; se hizo carne, se hizo voz, se hizo huella y amaneció noctámbula, dormida entre mis brazos como abeja sin madre" …

Y entonces comprendemos que las bodas de este poeta con la luz, necesariamente son para siempre y en este caso no caben los claroscuros ni el divorcio posible.