LA PLENITUD DE LA VIDA EN LIBERTAD

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Entrevista

Comenzó como muchos, por vocación. Su mamá dibujaba y entonces ella se retaba a dibujar como la madre o mejor La mamá entonces se lo tomó en serio y la llevó a la Escuela Vocacional de Arte a hacer las pruebas de aptitud que aprobó. Ya, antes de entrar a la EVA, había hecho una escultura, un día que la madre llevó barro a la casa para trabajar. Desde entonces fue el barro y no la madera, la piedra o el mármol el protagonista de todas sus obras. Se llama Damayanti Mena Escalona y en Julio del dos mil siete inauguró su primera exposición personal, Otra luz para este vuelo…

El barro es una materia noble, muy manuable a la hora de trabajar, permite mucho más posibilidades al moldeado para trabajar la forma, esta más directamente en las manos, uno tiene más contacto directo con el. Los otros son más difíciles de acceder y se necesita crear una infraestructura con herramientas, materias primas y otros elementos que no tengo al alcance, pero confieso que realmente es un sueño poder trabajarlos con más frecuencia y poder expresarme también a través de ellos: eso es un reto.

Las piezas de pared también son un reto al que te enfrentas como preferencia.

Para buscar la diversidad, encontrar otros planos visuales en la escultura y el volumen. Las piezas de pared son mucho más difíciles, porque hay que lograr en ese espacio plano que la gente vea la tridimensionalidad de la escultura.

En esa tridimensionalidad hay una reiteración de la mujer, la naturaleza, los animales…

Son instrumentos para expresar ideas, conceptos de la vida, del comportamiento humano, del ser que somos todos. Cada una de las piezas expresa algo distinto, pero siempre mediante estos elementos de la naturaleza, donde cada uno da un concepto, una sensibilidad y yo uso esos conceptos para expresar mi propia idea, mis propios pensamientos.

Hay un símbolo, el caracol, que reiteras también con frecuencia.

Por la simbología, como un elemento natural, atractivo en su composición morfológica. Para mí el caracol es la casa, es el concepto que me da cuando lo veo, con todo lo que ello, metafóricamente, implica, apoyando lo feminista, sacando a la mujer del contexto machista en el que solo sirve para atender la casa.

¿Y las aves?

Son la máxima expresión de la libertad, de ahí a que casi siempre en mis piezas están anidando, como símbolo de que la mujer casi siempre está en reposo, su libertad no es, aun, completa. Por otra parte, la mariposa es la fragilidad femenina, lo etéreo en la mujer.

¿Y entonces el unicornio?

Simboliza la sensualidad masculina, por eso la mujer cabalga desnuda sobre el unicornio, es como una cópula simbólica, idílica, el príncipe azul que nunca podemos alcanzar, pues, al igual que ninguna mujer es perfecta, todos los hombres tienen defectos.

Hay en tu obra una sensualidad que muchas veces se hace evidente, otras de manera más sutil… ¿Esta es una intención consciente?

La sensualidad en mi obra radica en como tomo a la mujer desde un feminismo consciente, es como yo veo a la mujer, es mi punto de vista de lo femenino que evidencia, también, la sensualidad inherente al género.

Nunca trabajas el color en tus piezas, sólo la pátina.

Solo le doy una pátina para reafirmar el volumen de la pieza porque me gusta que se vean las texturas, que todas las texturas que hice en el barro se destaquen con la pátina.

¿Por que el título de Otra luz para este vuelo, en tu primera exposición personal?

El vuelo es la plenitud de la vida en libertad y otra luz es otro camino, otra andanza. Los dos son elementos que están presentes en todas las piezas, de manera entrelazada, conectados para evidenciar el concepto que tengo del mundo, de la vida, que no es mas que la posibilidad inherente al ser humano de una vida mas plena, creativa. Para mi el arte es ahora la mejor alternativa que tiene el mundo para mejorarse, es el vehiculo de reflexión justo, que permite dar una visión real del mundo y la posibilidad y el camino al cambio.